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EL POETA DEBERÍA SER UN PROMOTOR DE LA PAZ

Elgar Utreras Solano y la Tierra en llamas

Por Úrsula Villavicencio

 

Profesor y ante todo, poeta. Aficionado a la guitarra y la fotografía, gestor cultural. Su último libro, Tierra en llamas (2020) fue prologado por el actual Premio Nacional de Literatura, Elicura Chihuailaf, editado en Chile por Poetansia editores y en Estados Unidos por Snow Fountaine Press. Partimos por preguntarle al poeta:

U. V. :¿Qué hace diferente al Elgar de En la calle de los ángeles, al Elgar de la Tierra en llamas? Porque son diferentes.

E. U. S. :Lo que me ha cambiado es la misma vida. La vida es la que nos va cambiando; nos va transformando como ese fuego de la Tierra en llamas. Desde esa transparencia inicial en la que a veces habitamos hasta este momento histórico que estamos viviendo que, de una u otra forma, va transformándote; te va convirtiendo en otro. Es lo que dice Heráclito: es el mismo río pero finalmente, no es el mismo río. Siempre la vida te está cambiando, transformándote. En ese sentido creo que sigo siendo el mismo de ayer, pero también soy otro.


U. V. :¿Y por qué “Tierra en llamas”?

E. U. S. :Porque necesitaba un nombre especial para el libro. Tenía otro, en su momento, pero me di cuenta de que era un título muy débil, reflexioné entonces en torno a lo que es el sentido del libro dentro de los contextos históricos-sociales que estamos viviendo, también literariamente, pensé cómo podía conectar todo esto con esta particular visión que tenía de los dragones; esta cartografía poética que empecé a desarrollar. Así fue como pensé: la tierra está siempre en llamas; siempre está bajo el cambio; bajo esa circunstancia del cambio permanente, la transformación. Se juntan estos dos elementos fundamentales, pensando en lo alquímico, cabalístico. La tierra y el fuego se unen y de allí nace Tierra en llamas.


U. V. :Referido al epígrafe de tu libro: “En octubre supe que aquí habitan dragones y que el llano es en verdad una tierra en llamas”. ¿Por qué haces la referencia a octubre? ¿Por qué dragones?

E. U. S. :Hay una feliz coincidencia. El libro parte con un poema que surge uno o dos años antes de todo lo que vino a suceder en octubre de 2019 en Chile y es una visión (no profética) que justamente, vino a coincidir con estos hechos: “arde la tierra, arde el cielo. ardemos”, con ese verso termina ese poema. Ese texto lo escribí bajo mucha intuición. Luego, en octubre de 2018, conversando con el poeta Pablo Troncoso, cuando me di cuenta de que tenía en las manos un libro, un libro que tenía que trabajar, lo que coincide con una investigación que había estado haciendo respecto a los dragones en el mundo, a las mitologías, a las cosmogonías, a las cosmovisiones en torno al tema del dragón, las grandes serpientes o monstruos. Me di el trabajo de investigar mucho acerca de ellos. Cerca de tres años en investigación permanente. Todavía sigo con el tema, porque me atrae bastante. Luego, en octubre del año 2019, el día previo al estallido social, conversábamos con el poeta Elicura Chihuailaf en mi casa, y hablábamos acerca del libro lo que me hizo replantearme muchos poemas. Me hizo reflexionar de cómo vive el pueblo mapuche esto que nosotros llamamos mitología, que en realidad es una forma de entender la vida, lo que enriqueció mi mirada. Luego vino inmediatamente el estallido social y las manifestaciones donde hubo mucho fuego y nos pareció que la tierra ardía. Entonces hubo una serie de coincidencias que me llevaron al nombre de “Tierra en llamas”.

El libro está distribuido en capítulos que son: norte, sur, este, oeste y el vacío. Tienen que ver con la noción alquímica o cabalística, de: fuego, aire, tierra y aire, los cuatro elementos más la quintaesencia. Esta quintaesencia para mí tiene que ver con el mundo de la literatura. El libro comprende todas estas relaciones y se van vinculando. Por eso hay dragones de agua, dragones de aire, de fuego y de tierra, pero todos conectados con realidades que hemos vivido, social y espiritualmente es un libro complejo en ese sentido. No es solamente hablar de dragones por hablar de dragones, sino porque va conectando todo un conjunto de elementos y de relaciones con otros textos internos y externos.


U. V. :A propósito de la realidad a la que aludes en tu poesía, ¿tú piensas que el poeta tiene una responsabilidad social que reflejar en su obra?

E. U. S. :Si entiendo por responsabilidad política una responsabilidad partidaria, creo que el poeta debe liberarse de eso. Si lo entendemos dentro de los sueños y las relaciones humanas, en ese sentido, es política y es social; es decir: cómo me vinculo con los demás. Político en el sentido de ofrecer una mirada que permita, por ejemplo, vivir en paz. El poeta debería ser un promotor de la paz. En ese sentido, el poeta se transforma en un alguien que tiene una visión política. El cómo trabajamos por la paz, el cómo se llega a la paz, el cómo nos vinculamos unos con otros es una visión política. En ese sentido el poeta tiene una responsabilidad política y social. Yo no hago panfletos. Yo no trabajo la panfletería, me distancio de eso. Trabajo la poesía como tal. Sí asumo responsabilidad social y política en el sentido de construir una sociedad o un mundo mejor, porque creo que cada uno de nosotros, como seres humanos, somos seres sociales e inevitablemente políticos en cuanto al sueño de lo que queremos como ciudad (polis).


U. V. :Tu nuevo libro me permitió descubrir tu faceta como ilustrador, pues muchas de las

ilustraciones son de tu autoría, lo que le da un doble valor poético a tu libro. Cuéntanos de esa faceta tuya como artista plástico.

E. U. S. :También están las ilustraciones de Ismael Hizaut, que es mi sobrino y tiene 17 años. Yo me dediqué un tiempo a la pintura, incluso en casa tengo cuadros hechos por mí. Debido a la falta de tiempo, tomé la decisión de dedicarme más a la poesía que a la pintura. La poesía me permite trabajar cuando voy arriba de la micro o en cualquier situación. Siempre estoy con el lápiz o con el teléfono, a diferencia de la pintura, que necesitas estar frente a la tela o al papel; necesitas estar sobre ello. Ahora he descubierto la posibilidad de trabajar la parte gráfica en digital, dibujos digitales. También he estado probando con esta técnica.

U. V. :¿Es verdad que las emociones tristes juegan un papel muy importante en la creación? E. U. S. :En lo personal creo que es inevitable que haya emociones tristes, también alegres. Si uno revisa, por ejemplo, el canto dos de Altazor de Vicente Huidobro, aunque hay una forma de tristeza, también hay una alta forma de ver la alegría, por lo menos por la belleza de la mujer; una exaltación. En las Odas elementales de Pablo Neruda, también hay una cuota de alegría. Eso de la tristeza equivale al concepto de ser “poeta maldito” para escribir bien, eso es solo un mito. Tú escribes bien, porque te dedicas a ello y trabajas sobre la palabra. Las emociones vienen a ser parte de este juego, no obstante, no son la esencia. La poesía no debe siempre reflejar las emociones, sino que vienen a contribuir a su desarrollo. Finalmente, con lo que el poeta debe trabajar es con la palabra. Para mí, las emociones están presentes en la poesía, porque necesariamente hay una tonalidad, hay un sentimiento, aunque no es el fuerte, sino que la palabra es la que viene a soportar la emoción, la visión, el pensamiento, la imaginación. La poesía se concentra en la síntesis de la palabra.


U. V. :Supe que esperabas a tu hijo con un poema, ¿Cuál crees tú que es el papel que ha jugado tu hijo en tu veta creativa?

E. U. S. :Dieguito ha sido fundamental. Me refresca. Día a día, él vive en la creatividad. Vive en el mundo de la imaginación y me obliga a asumir que es posible vivir en ese mundo. Es posible vivir imaginativa y creativamente. Él crea su realidad, continuamente la está recreando; crea el lenguaje como todos los niños. Los niños van creándolo a diario. Además, él juega permanentemente con visiones que un adulto no se puede permitir, sin embargo, un niño sí. Entonces para mí ha sido muy importante su llegada. Es muy importante el que él esté con nosotros. Me enriquece, me trae emociones sumamente positivas. Cuando a veces estoy en un momento triste, él me trae la alegría. Ahora mismo está cantando allá en el fondo.


U. V. :¿Cómo ves la poesía latinoamericana de hoy?

E. U. S. :La poesía latinoamericana tiene momentos muy altos. Solo recordemos que al poeta Raúl Zurita se le concedió el premio Reina Sofía que es uno de los más altos. Tenemos ahí una joya importante. Tenemos voces femeninas muy potentes. Solo en Chile tenemos por mencionar algunas grandes como: Elvira Hernández, Soledad Fariña, Lila Calderón, Teresa Calderón. Margarita Bustos, Daniela Catrileo y podría nombrar muchas más. Tenemos voces sumamente potentes a nivel latinoamericano y eso es hermoso. Es una forma de visualizar o entrever que el futuro es un poquito más prometedor, porque la poesía nos trae un poco más de esperanza. Nos hace ver nuestra realidad como en un espejo y también nos da la posibilidad de soñar con un mundo mejor; con un mundo que es posible. Estoy contento con la poesía latinoamericana. Estoy conociendo amigos a partir de la poesía, amigos de otros países. Pienso, por ejemplo, en el poeta Sergio Pravaz, en Laureano Huaiquilaf, Raúl Mansilla de la Patagonia argentina, a Irma del Ángel en México; poetas sumamente interesantes, que fuera de ser grandes personas, son excelentes y maravillosos poetas, entre otros.


U. V. :¿Y a qué poetas contemporáneos nos recomendarías? Sobre todo, a los jóvenes.

E. U. S. :Hay una infinidad de poetas. Ya nombré a algunos. Agregaría a nuestro querido Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf, Jaime Huenún. También pienso en poetas como Marcelo Velmar, que es una voz muy interesante, muy profunda. Ernesto González, Víctor Munita, Juany Rojas, Mirka Arriagada, Sergio Rodríguez, Hugo Quintana, son poetas actuales que se deben leer. No me olvido de los inquietos Metalengua, los hermanos Torres Miranda. También pienso en poetas que ya han alcanzado la cima de la literatura: Borges, Rojas, Parra, Huidobro. Es necesario leer a Huidobro, estar sobre su obra. Hay demasiados poetas que nombrar, particularmente en Chile. No olvidar a Stella Díaz Varín, Sergio Hernández, Jorge Teillier, Enrique Lihn. Podría nombrarte un sinfín de poetas y escritores que vale la pena leer. En Chile en especial, tenemos la bendición de la poesía. Y si me falta alguno, pido disculpas, sin embargo, de verdad son muchos, muchos los que hay que leer. Entre los contemporáneos tenemos en México a Efraín Huerta, que es notable y Jaime Sabines, a Juan Luis Martínez, Raúl Zurita, Omar Lara en Chile. Muchos.


U. V. :En tu calidad de profesor, ¿Cómo ves la educación poética en Chile? ¿Estaremos aprovechando la nutrida cantidad de poetas que tenemos?

E. U. S. :Yo veo con optimismo lo que está empezando a suceder, en especial, cuando veo lo que está haciendo nuestro amigo Oscar Saavedra con los niños. Ha levantado todo un movimiento en pro de la educación poética en Chile, junto con otros escritores. Han tenido el empuje para poder acercar a los escritores, a los poetas vivos (de carne y hueso), a sus lectores, especialmente a lectores pequeños. Mira qué maravilloso que hace un par de años atrás tuve la oportunidad de invitar a Clemente Riedemann al liceo donde yo estaba trabajando y los chicos, estudiantes de liceo, pudieron compartir con él. El año pasado, en la universidad, los jóvenes tuvieron la oportunidad de conversar con Elicura Chihuailaf, justo después de recibir el Premio Nacional de Literatura. Fueron experiencias sumamente significativas. Esta cercanía, esta posibilidad de que los poetas se acerquen a sus lectores. Los niños dicen “está vivo”, “yo no sabía que él estaba vivo”. Ese asombro maravilloso de darse cuenta de que pueden conversar con un poeta que, por sobre todo, pueden vivenciar el hecho de estar con ellos; el hecho de sacarse una fotografía. Hay que reconocer que, en Chillán, el Grupo Literario Ñuble, en su momento también lo hizo. Esa cercanía es importantísima. Ver como Elvira Hernández, Soledad Fariña o Verónica Zondek, o Chinoy conversaban con los jóvenes del liceo. Todo eso enriquece el mundo. Podemos hacer de nuestra sociedad algo mejor.


U. V. :¿La poesía sirve para qué? ¿Te han preguntado esto antes?

E. U. S. :Sí, me lo han preguntado. Me han preguntado para qué sirve la poesía. Pienso en el poema de Elicura Chihuailaf que dice: “La poesía no sirve para nada/me dicen/ y en el bosque los árboles /se acarician con sus raíces azules /y agitan sus ramas al aire /saludando con pájaros /la cruz del sur”. Es justamente una pregunta que te hacen siempre. A mí me la han hecho desde joven. En lo personal, escribir me ha servido para mantenerme vivo, que no solo es respirar por respirar, sino darle un sentido a mi vida, un significado a mi vida; un valor. Algo que me dice que estoy aquí para compartir con los demás, porque la poesía nos permite eso: compartir con otros, fraternizar, establecer vínculos de hermandad. Al menos así lo veo yo. “Encontrarnos”, como dice Omar Lara. Encontrarnos a nosotros mismos y encontrarnos con nosotros.


U. V. :¿De qué color es tu poesía? ¿Qué olor tiene tu poesía?

E. U. S. :Interesante pregunta… Lo mío, si fuese un olor, sería como a fritura de papas fritas, esas que venden en la plaza, o a sopaipillas en la estación de trenes, comidas en la estación mientras esperas el tren. A mí, en lo personal, me despierta el apetito. Si fuese un color, creo que serían muchos colores, aunque traslúcidos; siempre apuntando hacia una transparencia. Justamente En la calle de los ángeles parte con esa transparencia y en el tiempo, la preserva, sin embargo, hay colores en esa transparencia y muchos.


U. V. :¿Dirías que es tornasolada, entonces?

E. U. S. :Sí, aunque el tornasol le pertenece, por decreto, al poeta Hugo Quintana quien tiene un libro maravilloso llamado Tornasol.

 

Úrsula Villavicencio Chaparro: Se formó como periodista en la U. Central de Venezuela y Comunicaciones Corporativas en la U. Diego Portales. Se especializó en Bibliotecas escolares en 2018 y desde entonces realiza su trabajo en fomento lector. Ha escrito las crónicas: La difunta está de vuelta, 60 años y algo más y 26 años dejando huellas. En Chillán escribió la revista Vitrina urbana y Chillán antiguo. Ha sido publicada en las antologías de cuentos Historias de micro y Santiago en cien palabras, y poesía en la antología Somos el grito. Actualmente publica la revista Los cuates letrados de la escuela República de México y se dedica a reseñar libros.


Elgar Utreras Solano (Chillán, 1972): Fundador del Centro cultural Radio-TV Contexto Ñuble y de la editorial independiente Poetansia Editores. Magíster en escritura creativa de la Universidad de Salamanca. Fue nominado al Premio Pablo Neruda 2015. Autor de cuatro libros de poesía: En la calle de los ángeles (2006), La Casa (2013), Los huesos de la Mariposa (2017) y Tierra en llamas (2020).Su obra también ha sido incluida en antologías nacionales e internacionales. Es miembro honorario de Hispanic Heritage Literature Organization y sus obras están circulando por toda América latina y Estados Unidos.

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