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POESÍA LITINOAMERICANA: Silvina Vuckovic


 

ARTILLERÍA


Debajo del silencio, que es no ser de muchas cosas, una trinchera oculta las armas más letales:

palabras.


SALVOCONDUCTO


Dibujo un triángulo en la esquina de la hoja:

tres líneas que se tocan

y forman algo.

Cuando algo se forma, un mundo queda fuera.

Una forma y el resto, lo que resta.

Lo que es, explica lo que no es.

Pienso en el chico muerto a patadas

y en nuestro goce haciendo poesía en la laguna.

Dos líneas de un triángulo que no pueden tocarse

sino en la casa de la mente.

La realidad del poema es la tercera.

¿De qué otra manera

se cierra una forma

para no arrojarse a las llamas

del jardín?



NINGUNA

A George Stinney

Podría haber sido mi padre

pero no. No fue el mío ni de nadie, apenas

tuvo tiempo de ser hijo y hermano.

Hay algo muy extraño en pensar las cosas

cercenadas: un sabor que no llega a degustarse,

una canción que falta… todo termina pareciéndose

a la incertidumbre de la espera.

Hay algo tedioso en el intento

de pensar lo irreversible, es el tedio

de la energía del río que se pierde,

del puñetazo inútil.


George Stinney llegó a cumplir 14,

a cuidar una vaca con su hermana,

a hablar con dos niñas que pasaban por su campo

a escuchar, horas después, que habían desaparecido

a ofrecerse a buscarlas,

a saberlas –al rato- cadáveres tirados.

George Stinney fue condenado a muerte

por asesinato en primer grado o

por portación de negrura.

George Stinney confesó, bajó tortura,

aquello que no hizo.

Debieron sentarlo sobre un libro

para empatar su altura a su verdugo.

Antes de ser ejecutado,

George Stinney lloró.

Siete décadas después fue exonerado.


Ninguna silla debe ser eléctrica.



VÍAS


Traicionar al lenguaje

como decir hablar

romper la inercia del silencio

desactivar la bomba.

Acuchillar la palabra y que drene

lo que está cerca de ser dicho

y no se dice.


Cerrar el paso

al tren arrollador del no poder

escribir la prisión del amor

su encierro en un puño,

el atajo a su fuga.


Traicionar al lenguaje para

tender el cuerpo sobre las vías

y escuchar los pájaros

antes del pitido.



LOS AMANTES


No cabe en poemas

ni en pinturas

lejos del arte

o la ficción,

amar es descolgar los cuadros del lenguaje.

Teruel fue a la vanguardia de la inercia.

Siempre los amantes y la paradoja

de la dimensión humana.

Como si lo infinito cupiese en un deseo…



AUTONOMÍA


Lo que tarda en bajar la tinta no es algo

que pueda adivinarse, sorprende

el comienzo del trazo.

A una parte –la primera- es mejor renunciarla

volver sobre ella

la convierte en mancha.

La palabra se abre con su propia llave

salpica

si se fuerza; cede al calor. Y al final,

lo que se lee nos relata.

Lo mismo pasa

con el amor.


 

Silvina Vuckovic (Buenos Aires, 1968). Es profesora en Educación Física, UNLP y Tesista Lic. en Filosofía, UNMDP. Escribe poesía, cuento, ensayo, novela. En poesía ha publicado Mi porción de la verdad (2013), Amar y almar (2015), A iubi si a darui suflet (Rumania, 2015), Poetas argentinas: Silvina Vuckovic Vol. XIV (País Vasco, 2016), Semivigilia (2018), Los mundos sin espacio (2018), Rimas Siglo XXI & poesía didáctica infantil (2021) y Litopoesía (2021).



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