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SERGIO SARMIENTO: 8 POEMAS


 

Seleccionados del libro Ocupación, edición de 100 ejemplares. Selección de David Bustos.


Abismo


Pound se preguntaba qué es mejor: instalar

un negocio y volverse un pequeño héroe capitalista

un microempresario –como se dice ahora–

o quemarse la cabeza fabricando versos

para un mundo indiferente.


Yo me pregunté lo mismo varias veces

y varias veces me respondí: escribir, escribir

igual que el seguidor del fasci di movimento, escribir

no aplicar un sobreprecio, no cortejar el lucro

depositando, en ese acto, mi placer y mi victoria.


Mas no siendo de huidobriana casta

no siendo abc1

ni terrateniente

ni rey del retail

pero sí humano hueso, humana carne, humana tos

me vi enfrentado a la sobrevivencia: ni fondos ni fundos

tenía para mantener funcionando mi cerebro

mi corazón, mis testículos.


Intenté transformar mis escritos en pan

en agua, en thc

en electricidad

y no se pudo


Intenté volverme un pequeño héroe capitalista

un espermio de adam smith

y me endeudé con los bancos

y formé una empresa de algo


Pero el negocio no estaba en mis genes

no me importaba la competencia

no quería ser líder de ningún mercado

ni tener autoridad sobre los otros


Ocurrió que me hice amigo de los empleados

nos fuimos de fiesta en fiesta

me enamoré de las secretarias

las invité a pasear a la costa

Los clientes se transformaron en una molestia

así que los mandé a la chucha

su satisfacción no era mi problema

nunca he tenido vocación de taxi boy


Y encallé en los arrecifes financieros

me hundí en los abismos de la plata

y bajo el agua vi a medio Chile

fondeado, morado, asfixiado


Y tuve que emplearme, arrendarme,

en el océano profundo

con los pulmones vacíos

trabajar para los dueños del oxígeno


Accidente


Por las veredas

andaba soñando

que me atropellaba un auto caro

un jaguar, un porsche, un mercedes


La idea era que me pagaran

una indemnización a cambio de

cadera quebrada, tal como le ocurrió

a un tipo que anda por ahí creyéndose Rimbaud

que anda inventando la rueda otra vez

en fin, lo atropelló un empresario

que no quería ruido

y se hizo de plata

y pudo escribir

y publicar


Pero nunca pasó nada

conmigo, nunca un cabrón

con plata me quebró los huesos

motivo por el cual me vi obligado

a seguir trabajando como idiota para idiotas

dueños de autos caros


Me costó darme cuenta

que la cosa era más simple:

para dejar de trabajar

y dedicarse a escribir

había, simplemente

que dejar de trabajar

y dedicarse a escribir


Lo que me faltaba eran huevos



Subhombre


Vivo en los suburbios de Santiago

en una súbdita casa con subsidio


trabajo en una empresa subcontratista

recibo un salario de subsistencia


estudié en un liceo subvencionado

me muevo en el transporte subterráneo


siempre debajo de, subyugado a

transcurre mi vida, mi subvida


y aunque secretarios y subsecretarios

subrayan que esto se va a subsanar


que el orden injusto será subrogado

sigo viviendo en el subdesarrollo


sobre pasado, sobre endeudado

herido en lo objetivo y lo subjetivo


metido en la gran subasta universal

subalimentado, subordinado, subestimado


no como un título, como un subtítulo

no como una adición, como una substracción


no como un hombre, como un subhombre

no como un mundo, como un submundo



Comedor


No había sorpresas para mí en este mundo

Estaba cansado del trabajo y de los amigos

Y de la familia y de mi gato y de mí mismo


Entonces pensé que debía hacer un cambio

Tienes que renovarte -me dije una noche

Y pedí un crédito y me compré un comedor nuevo


El domingo siguiente invité a la familia a almorzar

El flamante mobiliario fue el tema: clásico / fino

De buen gusto, se dijo, y yo me sentí halagado


Todo iba bien hasta que me recomendaron

Que cambiase -ahora- los muebles de cocina

Y de baño y de terraza y también el aparador


Los colores no combinan, se ven viejos, rancios

No van con tu estilo actual, opinó una prima

Mientras mordía la carne al jugo y el apio


En ese momento sentí, otra vez, el cansancio

Era el mismo de siempre, no me había renovado

Más encima le debía un montón de plata al banco


Lo único nuevo era el juego de comedor

Estilo Luis XVI, ampliable para doce personas

Que nunca más volvería a invitar



Audio # 2: Katy


Katy / te he dicho

que no te metas tan adentro

e l o l e a j e

en lo profundo es fatídico

Abunda allí el tiburón homicida

y los huiros que estrangulan doncellas

y las medusas letales, y la anémona y la barracuda

monstruos salvajes que al humano devoran


Toma

ponte mejor estos flotadores

y quédate en la orilla / Katy

no me hagas subir al helicóptero de emergencia / Katy

no me hagas besar un cadáver amoratado / Katy

no me hagas una escena, ven a la orilla / Katy

juega con la espuma, haz castillos / Katy

no me hagas sufrir, soy tu madre


Katy, mírame: soy el vestido floreado

que ondea en tus pesadillas



Salvador


Allende vive, está presente ahora mismo

en la comuna de Recoleta, frente al mall

que sobre el cementerio de buses estatales

instaló su industria de felicidad automática


Premunido de sus lentes trizados, pulverizados

ve a los trabajadores llenando la canasta familiar

hablando por teléfonos inteligentes, manejando

autos hechos en la república popular de China


El panorama lo asombra: escasea la escasez

los maravillosos electrodomésticos del futuro

están por todas partes, el paraíso socialista

parece haber llegado, no hay colas ni huelgas


Todo lo contrario: los compañeros hacen

millones de horas extras, los compañeros

se desviven intentando sacar adelante

los planes quinquenales de producción


El pueblo trabajador marcha tan unido

que hasta los sindicatos desaparecieron

se volvieron absolutamente innecesarios

ahora que gobierna la conciencia popular


No el capital imperialista, no el opio del pueblo

no la burguesía, no la oligarquía, no los monopolios

piensa el presidente fallecido contemplando

el mall con sus lentes trizados, pulverizados



Audio # 3: Colisión


Sentí un calambre aquí -en la guata- cuando lo vi caer / un tipo tan de Apoquindo para arriba / un tipo tan con cara de colegio británico / se desplomó junto a sus auto de futbolista famoso / lo arrolló un taxi coreano que se hizo humo / era buena gente, daba propinas decentes / saludaba a todo el mundo / actuaba como si fuese igual al resto / él, que era gerente de una empresa a toda raja / él, que alguna vez sería ministro de algo / él, que recibió una educación equivalente a mil casas de gente pobre / no miraba en menos a nadie


Escuché el frenazo, el golpe seco / la cabeza del cuico azotándose contra el pavimento / me acerqué altiro, dejé la moto no sé dónde / y me puse a su lado / le vi el pelito rubio lleno de sangre / los ojitos azules asustados / aún estaba vivo, respiraba, me miraba / varias veces le llevé pizzas a su oficina ¿se acuerda?, inquirí / pero nada respondió / estaba tratando de hablar con dios / o con algún pariente muerto, quién sabe / después le di esperanza / aguante, ya viene ayuda, le dije / y nada, ninguna respuesta / lo miré más de cerca / tenía las orejas llenas de coágulos


Saqué un pañuelo desechable / y le limpié las orejas / y le dije, otra vez, aguante / y esta vez me escuchó y me sonrió / y a mí, al instante, se me ocurrió pedirle pega / le conté que estudié en un comercial / sé pagar impuestos, sé hacer tramites / necesito una oportunidad / no quiero ser jefe altiro / puedo partir desde abajo / él me miró fijamente / después comenzó a convulsionar / a vomitar, a morirse sin pensar en mi futuro / así que me paré y me fui / dejé botado al cuico culiao no más / que prefirió irse de este mundo / a echarme una mano el conchadesumadre



Audio # 5: El secreto


El sueldo base es enano, es verdad

pero si uno quiere igual puede hacerse

un billete decente, un billete digno


Para eso hay que sacarse la cresta

cumpliendo horas extras, superando

las metas, postulando a los subsidios


O disfrazándose de comerciante

para transar, en la pega y en el barrio

mercancías varias: perfumes, potes


Antenas, sopaipillas, lencería china

películas, audífonos, cosméticos

termos, loza, cigarros argentinos


Es cosa de querer tirar para arriba

el asunto depende de uno mismo

de nadie más, ese es el secreto


Quejarse contra los patrones o

contra el gobierno no sirve de nada

¿no ve que ellos siempre van a ganar?


¿No ve que se pueden poner más densos

y eliminar los bonos, o las horas extras

o prohibir que uno venda huevás?


Al final es un favor que nos hacen

así que trabaje calladito, trabaje sin

hacer ruido ni despertar sospechas


 

Sergio Sarmiento (Santiago de Chile 1963). Poeta y narrador, ha sido director de las revistas literarias Esperpentia (2000-2013) y El Mal menor (2015 a la fecha), así como de Ediciones Esperpentia. Ha dirigido, asimismo, diversos talleres literarios en centros culturales, casas okupa, establecimientos educacionales y en el PRAIS, institución chilena de reparación a las víctimas de la dictadura pinochetista. Su labor también abarca la gestión cultural, tarea que ha llevado a la práctica organizando talleres y eventos artísticos y literarios en la zona norte de Santiago. A la fecha ha (auto)publicado los poemarios: El fervoroso festín (1999), Mutante (2003), El refrigerador de Bernardita (2006), En la berma (2011), Ocupación (2015) y Ojo de mar (edición digital, 2018); así como los conjuntos de relatos: Capital (2006), Luminarias (edición digital, 2021) y Fuerza de roce (edición digital, 2021), manteniendo gran parte de su obra inédita. Ha dado a conocer, también, artículos de opinión, relatos y poemas en variadas revistas literarias. Sus obras han sido objeto de variadas distinciones de carácter nacional y latinoamericano, recibiendo asimismo la beca de creación literaria del Fondo del Libro y la Cultura en cuatro ocasiones.

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