"PALABRAS DE GOLPE(S)" LA CICATRIZ INDELEBLE
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Por Antonio Briones
Una nube de gases y cenizas inundó Chaitén un jueves 1 de mayo de 2008, ese pequeño mundo patagónico fundado en 1933, por los habitantes de los ríos australes. Uno de ellos, Pedro García Ruiz, salió de Achao en su lancha hacia la isla de Quenac. Belaisa, a quien conoció en las fiestas patronales de la zona de celebración del santo patrono del lugar, lo esperaba en la isla para seguir rumbo a Chaulinec donde se casaron. De allí, giraron proa a Chaitén donde formarían una vida, una familia.
“¿Qué hay más allá de esos límites?”, pensaba Mario, nieto de ambos, al contemplar la inmensidad de los cerros que rodeaban el paisaje. Observador silencioso y del tránsito de las tropas de animales pronto a ser embarcados a Puerto Montt que dejaban una estela de imágenes, personajes sin historia, figuras inexplicables en su memoria infantil. Aburrido e inquieto, el niño se sometía a la decisión de la profesora de mandarlo, después de varios castigos, a la biblioteca de la vieja Escuela 75. Un antiguo libro empastado con varias obras y una versión adaptada del Poema del Cid fueron las primeras lecturas obligadas. Chaitén, el pueblo polvoriento, de casas abandonadas y cenicientas, arrasado por la violencia del río Blanco tras la erupción del volcán, no será más el pueblo de la infancia del poeta.
Cursando, probablemente, el séptimo básico participa, asiduo y disciplinado, salvo por alguna pichanga escolar en la cancha Raipillán, en el Taller Aumen, al respecto señala: “Silencioso, escuchaba y aprendía de los debates y, aunque yo tenía lecturas personales, desconocía mucho de lo que ahí se hablaba”, relataba en una entrevista varias décadas después. “Cada escritor crea a sus precursores”, decía Borges en su ensayo sobre Kafka al referirse a su experiencia como lector y reconocer antiguas voces en la obra del escritor de Praga.
En “Palabras de golpe(s)”, la poética de Mario García unifica y transforma esas voces del pasado. “Un poema es palabra ante todo”, diría García en una entrevista. “Un refugio de los que somos, lo que creemos que somos”.
Indudables y obligadas son la palabra y el sentido de lo dicho (creado) en el poema, más allá de los símbolos gráficos y sonoros, encierra una multitud de significados, que relacionan memoria y contexto, memoria e historia, la historia reciente, humana y sociopolítica de nuestro país, visión que tiene referencias en distintos países. En Chile la escritura de García encuentra su espacio con las escrituras de Neruda, Millán, Montealegre, Raúl Zurita, entre los más destacados.
García ha escrito desde el lugar, pero no del lugar ameno de los clásicos renacentistas o el shakespeariano espacio alejado de la ciudad o en conexión con la pasión erótica del romanticismo. La cicatriz del lugar está viva en su obra como escenario de olvido y desarraigo.
A la misma distancia
de Llingua, de Teuquelin
de Cahuach o Quenac
Chaitén, Achao, Chonchi
Lemuy o Quellón
gaviotas, bandurrias, caiquenes
peces, sirenas, buques fantasmas
las toninas...
Da lo mismo, mis paisajes, mis lugares
y rutas de navegación
lugares de castigo se hicieron
lugares de abandono, de olvido
lugares de relegación ahora.
El lugar como salvación, el lugar como refugio ante la muerte inminente y el ardor de la cicatriz. estremecedores, los versos de Cuanto te vengan a fusilar, refieren al trauma de la represión policial contra dos jóvenes estudiantes y poetas antidictatoriales, capturados una noche negra en los cerros de Coquimbo. “El Chilote” y “el Goyo” zafaron de la muerte que también estuvo en otras épocas y otros ríos y otros paisajes, esa que también merodeó ...cuando te arrastró la marea/ y te sangraron los arrecifes en Santa Bárbara de Chaitén/ también cuando te fuiste al fondo del mar en Chaulinec./
Cuando te vengan
a fusilar
y sea noche
y todo oscuro sea
no pienses en ventanas
recorta
recorta tus memorias más hermosas
busca tus paisajes de luna llena
y mareas
recuerda a los sargazos
a las gaviotas
piensa en cahueles y cormoranes
imagina
imagina
“Palabras de golpe(s)” es una obra quizás tardía en la línea cronológica del tiempo poético del autor chilote; pero relevante en su potente madurez creativa para aprehender la palabra en el tiempo presente y registrar el testimonio del pasado creativamente ante la amenaza del futuro que acecha. Al cierre, en el poema Nuestra generación terminó, advierte:
sabemos los que somos
y que tal vez nunca saldremos de este interminable
11 de septiembre de 1973.
Huelga la memoria antes del olvido. En palabras de la coreana Han Kang: “Hay recuerdos que no cicatrizan nunca. Pasa el tiempo y la memoria no se difumina, sino que queda únicamente ese recuerdo y todos los demás se van borrando. El mundo se va quedando en tinieblas al irse apagando una a una las ampolletas de
colores.”
Se escribe para el futuro, no para el presente.
Mario García Álvarez (Chaitén, 1964): Integró el Taller Literario “Aumen” de Castro, Chiloé, lugar donde reside. Textos suyos han sido publicado en revistas nacionales y extranjeras y diversas antologías.
Ha publicado los siguientes libros de Poesía:
- Poemas In-púbicos. Eds. barba de palo (Valdivia,1995), Ventana Abierta Editores (Santiago, 2008).
- (Des)Pliegues de Papel y Follaje. Eds. Barba de Palo (Valdivia, 1995 y 2021, Ediciones Andesground (Santiago, 2022).
-Los Palafitos... Del Paisaje. Eds, Aumen (Valdivia, 2000), Mago Editores (Santiago, 2019).
Antonio Briones (Santiago, 1964): Profesor de Estado en Castellano. Fundador de Editorial Ventana Abierta (2006). Co-editor "Vivir Allá" (2017), co-autor de la biografía "Bélgica Castro y Alejandro Sieveking, dos vidas para el teatro" (2022).


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